Ahora tengo ganas de no agobiarme con fechas de entrega, de disfrutar un domingo sin nada que hacer. Tengo ganas de reirme, reirme tanto, de volver a mis instintos más básicos, de no cambiar la cañita, las risas y los nuevos círculos por promesas de placeres posibles y atenciones momentáneas.
Ahora quiero hacer las cosas que me apasionan compartiéndolas con otros que disfruten tanto como yo, no siempre los mismos, no siempre las mismas cosas. Pero no quiero hacerlas sola, ahora no.
Quiero siete rones que me pueda acabar de beber aunque casi no me acuerde, quiero un solo beso, y seguir aprendiendo idiomas, quiero mensajes con un toque picante, quiero que me llamen para decirme que me echan de menos, quiero renunciar a las poses y el artisteo para sudar con auténtico esfuerzo, quiero olvidarme de ti mientras me piden el número de teléfono y olvidarme de ese mientras bailo tango con este, quiero un proyecto tras otro, que me pidan que baile en su pieza con él, quiero un libro, una tarde de cine, un día de escalada y que se pueda repetir cíclicamente, quiero reirme con ellos y acostarme contigo (con una sonrisa como mínimo también). Quiero el mar y la montaña. Quiero mariposas y volver a echarte de menos.