Acabo de llegar de una asamblea en frente de la Embajada de España en Londres. Algo que está pasando desde que el 15 de Mayo tantos españoles 'indignados' se echaron a la calle, algo tan grande que traspasó fronteras y se hizo eco en los españoles que estaban fuera.
Estuve en Madrid justo la semana antes de las elecciones, pero había tanta gente en Sol (fue maravilloso ver cómo personas de todas las edades y condiciones hablaban en cualquier rincón del sistema político, de las desigualdades sociales, de la solidaridad, de la necesidad de cambiar las cosas...) que solo pude 'estar', y aunque sé que en ese momento eso era ya importante he querido seguir informándome de lo que pasa, intentar participar en lo que pueda, conocer, preguntar, actuar.
Así que hoy me dio tiempo de llegar a la asamblea general y me quedé asombrada con lo bien que se puede funcionar con respeto, comunicación, compromiso y ganas. El movimiento está solo al principio, va con calma, pero se mueve. Se llegó a consensos, se hicieron propuestas, se escucharon, se entendieron. Había turno de palabra, opiniones, respeto, comunicación, consenso. Un sistema asambleario, pacífico y con mucha solidaridad, me sentí volver a mis raices activistas.
Estoy con el movimiento y en la medida en la que pueda (he crecido y he aprendido a saber qué puedo y qué no) pondré mi granito de arena, que yo también estoy indignada, que soy joven, y me siento joven, y sí que puedo cambiar el mundo.
[Y por ahora mi granito de arena es este, después de tanto tiempo desconectada regreso para decirle al mundo que estamos en movimiento, y que después del 15M siguen ocurriendo cosas, también desde Londres]
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