kdlkajsñldkfuaowieuasidjdfñlaksjdfñlkaks dofhaweoifuav lwkdfjsañlvkdjfñaowuief navokjkds fsañldkjfañlskefjahioef ñlavkjshdf ñlasldkfj asñodiufuaosjkdf lñvasdnfñljkadsñ viañrwaije ñlkrvnjasñd lfh avsñdoifsañl kvñlksadfjñofiasjd ñflkasne ñdjahregouaehrygkaweñlifdhhg voiuayjhbñkjgeahnrñlfiusdfoiau soudfhawñefn añlafñosduiyouayewt aldnf ñlaksd ñujghoaueyrlñasdnñfljhas dñoiuhaegpoiufyawerfañljkehfañodghaougyotigaskldnfñljdha osdiufhas ohañgtljthn añodhpaouy aoeh ñlasdjhf opuasd y.
a veces es mejor no decir nada más.
Y a veces es mejor decirlo todo, pero cuesta...
ResponderEliminarTienes toda la razón. Y como a mí decirlo todo me costaba poco ahora estoy con el aprendizaje opuesto, no decir nada...a veces las palabras me sobraban, por eso también he aprendido a sentarme, esperar,o escuchar, o simplemente quedarme tranquila.
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